Neurofilosofía

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Jeopardy – Inteligencia Artificial

09/2017

 

En los albores de la Inteligencia Artificial, los programas de ordenador eran diseñados para aprender desde su propia experiencia. Es el caso de un programador de la compañía IBM, Arthur Samuel (1901-1990), cuando a principios de los años cincuenta escribió un algoritmo para jugar a las damas capaz de aprender por sí mismo y que llegó a derrotarle. Desde entonces, los avances computacionales han sido espectaculares, y un buen ejemplo sería Deep Blue de IBM, que en 1997 venció al ajedrez a Garry Kasparov. Del mismo modo en 2011, Watson, también de IBM, venció en el concurso norteamericano Jeopardy a los mejores participantes en responder a cuestiones sobre historia, literatura, deportes, música, ciencia, etc. En 2016, DeepMind de Google derrotó a Lee Sedol (1983), hasta entonces campeón mundial del ancestral juego chino de estrategia Go. El sensacional avance de la IA ha ido de la mano de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) desde hace un par de décadas. (más…)

Inteligencia Artificial y renta básica universal

04/2017

 

En el Proyecto de Informe sobre robótica del Parlamento Europeo del 31.5.2016 se dice que: «…habida cuenta de los efectos que el desarrollo y la implantación de la robótica y la Inteligencia Artificial podrían tener en el empleo y, por ende, en la viabilidad de los sistemas de seguridad social de los Estados miembros, opina que, a la luz de la repercusión que la robótica y la Inteligencia Artificial podrían tener en el mercado de trabajo, debería considerarse seriamente la posibilidad de introducir una renta básica universal, e invita a todos los Estados miembros a que reflexionen sobre ello.» (más…)

La paradoja lamarckiana de la vida

01/2017

Hace unos 2600 años, Anaximandro de Mileto (610-547 a. C.), filósofo de la naturaleza y discípulo de Tales de Mileto, planteó lo indefinido o ápeiron como el principio de todo en su búsqueda de un origen natural del mundo físico, y escribió el siguiente párrafo en el que se observa claramente una concepción evolucionista darwiniana:

 

“Los primeros seres vivientes nacieron en lo húmedo, envueltos en cubiertas (escamas) espinosas y al crecer, se fueron trasladando a partes más secas y cuando se rompió́ la cubierta (escama) circundante, vivieron durante un corto tiempo una vida distinta”. El hombre “en un principio nació de criaturas de especie distinta, porque los demás seres vivos se ganan la vida enseguida por sí mismos y solo el hombre necesita una larga crianza; por esa razón, de haber tenido su forma original desde el principio, no habría subsistido.”

 

Algún tiempo después, el filósofo Empédocles (495-430 a.C.) postuló la teoría de las cuatro raíces a las que Aristóteles después llamó de los cuatro elementos (tierra, fuego, aire y agua), y escribió lo siguiente en donde se intuye una idea de competición de razas (especies) que recuerda también a la teoría de Darwin:

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Las falacias del darwinismo social

11/2016

spencerLa tesis del darwinismo social se justifica en la idea de que el evolucionismo biológico es aplicable al contexto social humano, con el propósito de legitimar un sistema económico denominado capitalismo salvaje, en el que los más aptos se identifican con los ricos o poderosos. La ciencia, una vez más, es utilizada con fines ideológicos.

 

Sin entrar en juicios de valor sobre esta ideología económica, política y ética, voy a tratar de demostrar que los defensores del darwinismo social representados por Herbert Spencer (1820-1903), utilizan ilegítima y falazmente la teoría evolucionista de Charles Darwin para justificar su tesis, y para ello, opino, se sirven de al menos tres falacias. Trataré de demostrarlo lo más sintéticamente posible.

 

A grandes rasgos, la teoría evolucionista de Darwin comprende dos aspectos fundamentales: el primero se refiere a la supervivencia del conjunto de las especies animales por selección natural; y el segundo, subsumido en el primero, al comportamiento de “competición” de los individuos de una misma especie para encontrar alimento o escapar de los depredadores. En este segundo aspecto de caracter individualista, habrá que aclarar que fue Spencer, y no Darwin, quien acuñó el vocablo «supervivencia de los más aptos» en su libro Principios de Biología (1864), estableciendo un paralelismo falaz con la selección natural de Darwin.

 

En el primer aspecto encontramos la primera falacia: la supervivencia de la especie humana por selección natural no es equivalente a otras especies animales, pues, la humana es la especie dominante en la escala más alta de depredación sobre el resto de especies vivas del planeta, y la lucha por su existencia entre las demás especies es inexistente; además tiene la capacidad técnica de influir en el medio ambiente natural, por lo que aplicar el argumento de supervivencia de una especie salvaje o doméstica a la especie humana es caer en la falacia de la falsa equivalencia. (más…)

Ponencia Astrolabio. Historias de Filosofía Natural.

10/2016

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En esta charla, relato algunas historias apasionantes sobre los antiguos babilonios, egipcios y griegos, estos últimos inventores en el siglo II a.C. de la maravilla tecnológica que es el astrolabio.

Con una réplica de un astrolabio del siglo XVI, veremos con detalle qué es, para qué sirve y cómo funciona este artefacto astronómico.

Arturo Gradolí. Informàtic, Filòsof i Màster en Història i Comunicació de la Ciència (UPV-UV)

 

Octubre 2016

SI no existe tal enfermedad, LA INVENTAMOS

01/2016

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Decía Nietzsche, que cuando los hombres no vivían todavía en sociedad, eran libres, salvajes, vagabundos, y sus instintos naturales se exteriorizaban para luchar en el medio hostil de la naturaleza (probablemente se refería al deseo sexual, la supervivencia física, el sufrimiento, el placer y la agresión cazadora). Sin embargo, cuando el hombre empezó a vivir en sociedad y en la paz, todas esas fuerzas interiores no podían desahogarse hacia afuera, hacia el medio natural, y se volvieron hacia dentro, hacia el interior de nuestra mente.

    

Entonces, la enemistad, la crueldad, el deleite en la persecución, en la agresión, en el cambio, en la destrucción, se apoderó de la conciencia humana. Esto es lo que Nietzsche denominó como la mala conciencia, provocada por el instinto de libertad reprimido, el sufrimiento interior del hombre, resultado de una separación violenta de su pasado animal, de sus instintos inconscientes de libertad, domesticados en la estrechez y regularidad de las costumbres.

    

Así expresaba Nietzsche en su Genealogía de la moral de 1887, su interpretación sobre la libertad constreñida del hombre por las estrecheces sociales, tesis que fue apoyada convincentemente por Freud, que en sus primeros escritos ya afirmaba que la raíz de la agresión se encuentra principalmente en una frustración instintiva. Nietzsche está hablando de instintos y emociones reprimidas, es decir, de resortes y fuerzas naturales inconscientes, no racionales, no reflexivas, que determinan nuestras acciones y pensamientos.

    

Parece ser que el déficit de serotonina como agente neurotransmisor produce depresión o Trastorno Depresivo Persistente. (más…)

SOBRE ABDERA. Un mundo que provoca extrañeza y anima el ánima de la inagotable chispa de la creatividad.

11/2015

AbderaBostezo. Estiro los brazos mientras bostezo de nuevo. Acaricio la sábana de seda mientras contemplo la luminosidad de las lunas blancas y rosadas que siempre están ahí. Me miran y me provocan el placer de imaginar, de anticipar que hoy las inquietas y bellas musas del Olimpo Neural alimentarán mi deseo de vivir con total plenitud. Una gran semiesfera cristalina protege mi confortable estancia. Transparente como el agua que brota de un manantial, me seduce a contemplar el firmamento en todo su esplendor y me resguarda del extremo frío exterior. Un frio húmedo que domina este maravilloso planeta colonizado por los humanos.

    

No sé, creo que dedicaré unas horas a leer a los clásicos: Aristóteles, Kant, Nietzsche, quizás Arendt. Luego visitaré a mis compañeros. Siento el deseo de encontrarme entre ellos. Desayuno chocolate bien caliente, como a mí me gusta, preparado con delicadeza por mi sirviente más querido. Echo de menos en él un sutil toque humano. Siempre es perfecto, atento, coloquial, incluso a veces me parece que tiene intencionalidad humana, pero no, yo sé que está diseñado y determinado por sus hacedores sólo para ofrecerme una vida más cómoda. Una ducha templada y un paseo relajado por el bosque me ayudarán a aliviar la somnolencia.

    

«El frondoso bosque es como un fantasear de Dalí hecho realidad. Los árboles son de color esmeralda y rubí. Àlex, mientras deambula entre manzanos, olivos y almendros de flores perfumadas, siente que es una mujer muy afortunada al vivir en este planeta de ensueño.» (más…)

“El dogma del Fantasma en la Máquina”

03/2015

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Gilbert Ryle, filósofo británico de la escuela analítica, en su libro The Concept of Mind (1949), estableció unas bases teóricas para refutar la teoría de la dualidad cuerpo-mente postulada por Descartes (1596-1650). Para ello, utilizó exclusivamente artillería pesada filosófica y lingüística. Actualmente las neurociencias parecen estar demostrando que esas bases teóricas podrían ser acertadas, y por lo tanto, cuestionarían científicamente la existencia de la libertad en el sentido de libre albedrio (free will) atribuida a la mente-alma cartesiana.

    

Ryle describió la teoría cartesiana de la dualidad utilizando el término mente como sinónimo del alma cartesiana, aunque no la necesitara para sus propósitos destructores. Para Descartes, el cuerpo (res extensa) es finito, requiere espacio y tiempo, y sigue el determinismo natural. Sin embargo, el alma (res cogitans) es incorpórea e intemporal, por lo que presumiblemente es sobrenatural y eterna, y además, es la responsable del libre albedrio humano.

    

Según Ryle, hay entonces dos tipos de vida para Descartes: la vida material del cuerpo y la espiritual de la mente. La del cuerpo está sujeta a las leyes naturales deterministas: lo que ocurre no puede ser de otra manera, epistéme como apuntaría Aristóteles, mientras que la mente, debe disponer de libre-albedrio o voluntad, que es una propiedad imprescindible, necesaria para la mente (alma) según las creencias religiosas dominantes de la época en que Descartes sobrevivió: El Barroco. Las personas nos comunicamos y percibimos la realidad del mundo en la vida material del cuerpo usando los cinco sentidos, pero la mente no se comunica con otras mentes por ella misma, y sólo podemos “echar una mirada” cada persona a la suya propia por introspección, es decir, no es posible para Descartes conocer los estados y procesos de otras mentes ajenas a la propia. (más…)

El Barroco: La Revolución Integral Europea

01/2015

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1. Introducción

El modelo astronómico geocéntrico es aquel que sitúa a la Tierra inmóvil en el centro del universo mientras el Sol la circunda. Esta antigua creencia babilónica, fue estudiada y desarrollada con múltiples modelos por los astrónomos griegos, los cuales tenían la propiedad de predecir las posiciones de los planetas conocidos en aquella época. El geocentrismo fue adoptado por la Iglesia, ya que se adaptaba perfectamente a su cosmovisión teocéntrica.

    

Aristarco de Samos (310-230 AC) astrónomo y matemático griego, propuso el modelo heliocéntrico, aquel en que el Sol está en el centro del universo y la Tierra orbita a su alrededor. Sin embargo, Aristarco no persuadió, quizás porque el modelo geocéntrico explicaba el mundo de aquella época, y esto fue una causa de que durante muchos siglos las líneas de pensamiento de filósofos, teólogos y astrónomos dirigieran sus miradas al modelo geocéntrico.

    

Nicolás Oresme (1323-1382) en Livre du ciel et du monde, demostró que las razones propuestas por la física aristotélica contra el movimiento del planeta Tierra no eran válidas; además, invocó el argumento de la simplicidad (la navaja de Ockham) en favor de la teoría del movimiento de la Tierra. (más…)

Algo más sobre las innovaciones tecnológicas y morales

05/2014

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Artículo publicado en elperiodic.com, mayo de 2014

 

 

Hace unos meses escribía acerca de las innovaciones tecnológicas y morales, y decía:

“… imaginemos que nos encontramos en un estadio del arte tecnológico en el cual la inteligencia artificial se encuentra en un grado de desarrollo en el que es prácticamente imposible distinguir sus razonamientos y sentimientos de un cerebro biológico. Pongamos una persona que sufre de soledad y de vacío existencial, y que por lo tanto nada tiene sentido en su vida ya que la encuentra falta de anhelos, deseos e ilusiones. Ahora supongamos que encuentra su sentido vital en las experiencias junto a ese otro ser no biológico en el que ha despertado entre ambos un fuerte vínculo emocional ¿Podría una relación sentimental entre ambos llegar a ser percibida moralmente como aceptable o correcta para la sociedad?

 

Y remataba con una valoración: “Creo que sí, porque los humanos excepto a las necesidades fisiológicas como el no comer, nos acostumbramos a todo: somos animalets de costumbres; de neurocostumbres, para ser más preciso”.

 

Recientemente he visto una peli denominada Her, de Spike Jonze, cuya sinopsis es la siguiente: «En un futuro cercano, Theodore, un hombre solitario a punto de divorciarse que trabaja en una empresa como escritor de cartas para terceras personas, se adhiere a un nuevo Sistema Operativo informático (OS) basado en el modelo de Inteligencia Artificial, diseñado para satisfacer todas las necesidades del usuario. Para su sorpresa, se crea una relación romántica entre él y Samantha, la voz femenina de ese sistema operativo». (más…)

Sobre las innovaciones tecnológicas y morales

11/2013

Ramsés Gallego

¡Impactante! Hace unos días atendí unas ponencias sobre auditoria informática, y parecía que todo iba a deambular sobre los aspectos esperados y tópicos en estas lides.

 

Y en eso irrumpió Ramsés Gallego, un reputado auditor, que con una locuacidad y brillantez inaudita nos habló de qué es disruptivo, de optimismo, de tecnología, y también y especialmente nos habló sobre las  personas. Pero de todo lo que dijo, voy a quedarme con la idea de que la constante en el universo es el cambio, y principalmente, que no hacer nada no es opción alguna.

 

Nos rememoró a personas disruptivas, entre otros a Gandhi: «el futuro depende de lo que hagamos hoy»; a Darwin: «no sobrevive el más fuerte sino el que mejor se adapta», y cerró este capítulo de su  libro expositivo con una canción, o mejor, con poesía, con Bob Dylan y su The Times They Are a-Changin’.

 

Y en un momento determinado hizo magia, todos lo estábamos observando en la gran pantalla de la sala. Sólo moviendo sus manos era capaz de dominar a su gusto los mapas de Google Earth y las cadenas de aminoácidos que se ampliaban, giraban y se torcían a la orden de sus manos como en una peli de ciencia-ficción. La tecnología nos sigue asombrando. La tecnología innovadora al igual que las ideas frescas son disruptivas, porque pueden transformar nuestra forma de percibir y de valorar el mundo. (más…)

Sobre las Musas Neurales de la Creatividad

11/2013

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Recientemente he leído y releído un buen libro sobre la creatividad literaria: Pombo y Marina dilucidan básicamente sobre la cosa literaria, pero creo que se puede extender ese filosofar a la creatividad general. La técnica, el ingenio, la agilidad mental, la fluidez verbal, la inspiración, el esfuerzo, son términos muy repetidos para alcanzar esa manida creatividad que al final se concreta en ocurrencias imaginativas y novedosas. Algunas de ellas son muy útiles para el desarrollo y bienestar personal, incluso para solucionar problemas cotidianos, sociales, filosóficos y científicos.

   

Tycho_Brahe's_StjerneborgAntaño, en tiempos de los griegos clásicos, se creía en la trascendencia, en que las musas divinas inspiraban las nuevas ideas. Musas, seres mágicos con nombres que evocan fantasías, como Calíope, Clío y Talía, que todavía hoy día utilizamos para seguir excitando nuestra imaginación. Incluso, Uraniborg, el primer centro astronómico occidental, creado por Tycho Brahe en el siglo XVI para impulsar la ciencia de la astronomía, refería a Urania, musa de astrónomos y astrólogos. Las mentes más sofisticadas y atrevidas apelaban a las musas que se alimentaban con ambrosia, ese néctar imaginario que tanto gusta a las diosas y dioses del Olimpo.

   

El trabajo, el esfuerzo para crear parecía inadecuado e innecesario porque todo dependía de que esas musas estuvieran de nuestro lado o nos dieran la espalda. El éxito o el fracaso probablemente no generarían alivio o provocarían frustración, porque en definitiva no era responsabilidad nuestra, sino que dependía del grado de excitación o pereza de las musas para insuflarnos la creatividad. Pero llegó el Renacimiento y con ello los dioses fueron desplazados poco a poco de su privilegiado lugar, y en su puesto se encumbró el Hombre. Desde entonces, al igual que el Sol se centró, el ser humano fue el centro de las investigaciones y preocupaciones intelectuales. (más…)

Cuentos sobre nubes y tecnología

03/2013

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Al principio de los tiempos fue el enorme “cerebro electrónico”, aquel pesado artefacto amigo sólo de la aristocracia de los informáticos, aquellos hombres y mujeres que únicamente ellos sabían entenderlo y como adorarlo. Apareció el pequeño PC, y entonces la informática se hizo un poco más sencilla y amigable. Luego, Internet, nos introdujo en la era digital de la “Gran Red Universal”. Y se socializó la información.

Parecía como si todo hubiera acabado, llegado a un fin imposible de superar; pero también en este caso, la realidad superó la ficción. Nos dimos cuenta de que tanto los programas y la información de nuestro correo privado o empresarial, como la información de las redes sociales o los blogs, no residían físicamente en los discos duros de nuestros ordenadores, y que sin embargo, lo teníamos todo disponible en cualquier tiempo y lugar desde dispositivos conectados a Internet, tanto desde nuestro portátil, como desde el móvil o la tablet  ¡Estaba en las nubes, todo estaba en el cloud!

Las empresas se hicieron eco de estos adelantos técnicos y decidieron también acomodarse rápida y gradualmente en las nubes. Antiguamente tenían que comprar sofisticados dispositivos y programas empresariales para gestionar sus empresas, pero el cloud les proporcionó flexibilidad de uso, facilidad en el pago del servicio, disponibilidad casi absoluta y una mayor productividad.

Entonces percibieron también la ventaja de que no era necesario comprar software, sólo tenían que usarlo y pagarlo periódicamente se gún sus necesidades y sólo mientras ellos lo desearan, olvidándose de las nuevas versiones y actualizaciones casi siempre incómodas y caras. Algunas empresas de informática apostaron desde un principio por este nuevo imaginario, mostrándose orgullosas de haber difundido y ayudado a sus clientes a sacar provecho de la nueva forma de ver y de entender los negocios. Aquellos empresarios y particulares que intuyeron la buena nueva de la informática y se subieron a las nubes, se sintieron satisfechos y preparados para afrontar más fácilmente los retos de la nueva era de la información.

Y todos fueron felices.

Arturo Gradolí. Març 2012.

Sobre la emoción del éxito.

04/2010

 

Al principio eran sólo los instintos básicos de los animales, y para acotar el ámbito del reino animal, me referiré exclusivamente a los mamíferos más evolucionados, entre ellos los precursores del ser humano: los homínidos.

Los instintos o mecanismos naturales de la evolución nos permitían competir con la crudeza de la selección natural: comes o eres comido, te adaptas o desapareces, corres o mueres. Esas son algunas de las máximas crueles de la naturaleza. Esos automatismos desarrollados y acumulados a través de millones de años se instalaron en nuestro cerebro como instintos naturales: la supervivencia del ser (miedo, violencia agresiva y defensiva), la supervivencia de la especie (reproducción), la jerarquía (poder y sumisión), la territorialidad (propiedad), la competitividad, la furia, la sorpresa, la tristeza y la alegría.

homo erectusProbablemente una de las primeras emociones adquiridas en los homínidos fue la emoción del éxito. Éxito o triunfo sobre ese medio tan hostil como es la naturaleza en estado puro. Inventamos las primeras herramientas, la primera tecnología que nos permitía recuperar más energía del entorno con menos esfuerzo: los cuchillos y las hachas de piedra. Los cazadores-recolectores eran ahora más eficaces y conseguían más energía del entorno.

En ordenadas millones de años. En abscisas variedad de especies del género homo y su demografía.

 

Empezábamos hace algo más de dos millones de años a disponer de más tiempo no dedicado sólo a la supervivencia: comenzamos a organizarnos en pequeños grupos y con ello empezó la convivencia humana. Nuestro cerebro empezó a crecer gracias a nuevos alimentos y nuevas emociones sociales que emanaban de las propias relaciones de los clanes, y así probablemente nació el primigenio sentimiento de colaboración. (más…)