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“El arado, la espada y el libro” de Ernest Gellner

12/2009

Ernestgellner2(Primer viaje de Àlex mediante Realidad Virtual Inteligente RVI)

Sinopsis:

El siguiente relato tiene el objetivo de divulgar desde un marco sencillo la teoría antropológica de Ernest Gellner, referida a la Historia de la Humanidad. Aprovecharé para incluir el factor emocional –que a mi juicio es necesario- como complementador de las tres grandes actividades humanas gellnerianas de producción, coerción y cognición. El relato está pensado para contrastar su teoría con el aspecto emocional. Àlex, una persona perteneciente a las nuevas especies humanas nacida y criada en Abdera, un planeta colonizado y poblado por nosotros hace siglos, visita por primera vez su Madre Tierra.

 

Relato:

“Es razonable pensar que las emociones influyen sobre nuestras facultades de razonar, al igual que el razonamiento influye sobre nuestra emotividad”

─Pero, ¿qué son las emociones? ─preguntó Àlex─ al observar como sus ancestros terrícolas la miraban con asombro y curiosidad.

Mira Àlex ─le dije después de saludarla─, hay dos grandes tipos de emociones en los humanos, por una parte las emociones básicas, o mejor, los instintos naturales, aquellos que compartimos con el resto de especies animales y que nos han permitido sobrevivir y prosperar en el medio hostil de la naturaleza; y por otra, las emociones que adquirimos a lo largo de nuestras experiencias vitales. Estas últimas encuentran su acomodo en el molde innato de automatismos de los instintos naturales, surgidos en nuestro genoma hace millones de años, cuando los primeros homínidos evolucionamos a humanos biológicos y morales.

Los instintos naturales nos defendieron del medio natural. Instintos tales como el miedo, la agresividad, la jerarquía –poder y sumisión-, la sexualidad, el instinto maternal, la territorialidad, la competitividad, la tristeza, el placer, la sorpresa, el egoísmo y algunas más.

Las emociones nos adaptan a la vida en sociedad, al atenuar en algunos casos y al fortalecer en otros, los instintos naturales. Son, por ejemplo, el amor sublimado, el orgullo, la venganza, la ira, el entusiasmo, el desencanto,  el odio, el altruismo; bueno, realmente no sabemos todavía si el altruismo es emoción o instinto como se puede desprender del libro “El Origen del Hombre” escrito por Darwin en 1871, ya que no hemos detectado el gen con el alelo que hace posible su manifestación sensible, pero algunos científicos intuyen que debe estar ahí, en el ADN, y quizás lo descubran en el futuro. Todos estas emociones influyen en nuestras acciones y motivaciones al conjugarse con la cultura y los valores personales.

Probablemente, tú que vives en ese mundo tan lejano y extraño al nuestro, y que tu especie humana está adaptada a pensar exclusivamente de forma racional científica, no puedas entender nuestra cultura, ya que vuestra inteligencia y racionalidad ha sido biotécnicamente potenciada, pero algunas emociones como la curiosidad, la competitividad y la agresividad han sido intencionadamente anuladas.  Te va a ser difícil o imposible entender cómo actúa y piensa nuestra especie aquí en la Tierra. Te diré que nosotros todavía necesitamos de las emociones para progresar y sobrevivir en la sociedad.

Supongo que no te interesará lo que voy a decirte porque tienes el gen de la curiosidad en estado de hibernación, pero mientras levitamos hasta el puerto espacial de llegada, te contaré cómo ha evolucionado mi especie humana actual. Hoy me apetece ilustrar a un visitante con la Historia de la Humanidad desde un punto de vista antropológico social.

Hace medio millón de años las especies humanas ya dominaban el fuego y disponían de algunas herramientas simples como cuchillos y hachas. Hasta hace bien poco comían de lo que cazaban y recolectaban habitualmente. Era como diría un famoso antropólogo del siglo XX, Ernest Gellner, la época cazadora-recolectora, en la cual si un día los humanos conseguían comida, comían, pero quizás mañana pasaran hambre. Las mujeres acostumbraban a recolectar y los hombres a cazar. Las pequeñas unidades domésticas y clanes hacían rituales para invocar a algo que existía solo en su imaginación para que les ayudara a conseguir buenas piezas animales o buenos tubérculos que llevarse a la boca. Adicionalmente estos rituales comunales fortalecían la cohesión social.

En el Neolítico -hace unos doce mil años- descubrimos la agricultura y la ganadería y emergió y floreció la época Agraria. Sabíamos que hoy comeríamos pero también mañana, a menos que se produjera una catástrofe natural. La demografía creció rápidamente, había comida excedentaria y los humanos inventaron artilugios para almacenarla y manipularla. El miedo a perderla, miedo racional, estaba entonces justificado. Empezaba a ser más cómodo robar la comida a otros congéneres que producirla. El miedo instintivo natural que tenemos todos los seres animales como puede ser el huir del acecho de un depredador o de un volcán en erupción, se combinó con la razón y se tornó en un elemento coercitivo aprovechado por los más fuertes. Los rituales ancestrales a entes sobrenaturales denominados dioses, cambiaron a rituales animistas y la coerción psicológica se alió con los tiranos. Se ampliaba la división genérica del trabajo en las tres esferas o grandes actividades humanas como dijo Gellner: los especialistas en coerción física -la espada-, los de coerción religiosa –el libro- y los ganaderos, agricultores y artesanos –el arado- que eran los miserables productores de riqueza. Los dos primeros colaboraban porque eran complementarios -poseían la riqueza y el conocimiento disponible- y evitaban cualquier tipo de progreso intelectual, ya que era perjudicial para sus intereses económicos. La ciencia y la tecnología estaban atascadas y en consecuencia la productividad estancada, todo lo que se producía se consumía para poder sobrevivir.

En esta época de superstición y mitos, donde los fenómenos naturales eran interpretados en un marco de referencia sobrenatural, es decir, por ejemplo una pandemia, un desastre natural, una sequía o una muerte inesperada de un ser querido, se pensaba que era un castigo divino. Los hombres encontraban consuelo a sus males en la imaginación. Afortunadamente las emociones complejas jugaron un papel fundamental para el progreso de la ciencia. La última fase de la época Agraria denominada feudalismo, empezó a agonizar.

Algunas emociones como la curiosidad, el entusiasmo y el orgullo, se combinaron en la mente de algunos hombres afortunados que habían podido acceder al conocimiento conceptual almacenado en los escritos. Hombres como Copérnico y Descartes que influyeron decisivamente en el tránsito gradual a otra época, la época Industrial, en la que el sistema pende del conocimiento científico y la tecnología.

No fue fácil impulsar el cambio a una racionalidad científica, llevó varios siglos. Al principio los racionalistas científicos eran perseguidos, enjuiciados y sentenciados a morir. Copérnico fue una de las chispas que encendió la llama de la crisis y consecuentemente del cambio. Su emotividad nos ha procurado nuestra actual modernidad por lo que algunas emociones sean el gran o pequeño motor que nos impulsa por la autopista del progreso. Quizás el azar y un cúmulo de circunstancias en Europa occidental, hicieron que emergiera un coetáneo de Copérnico, Lutero, pastor religioso que demandaba el derecho individual a comunicarse directamente y sin intermediarios con su dios. Después de algunas guerras religiosas fratricidas, Lutero y otros personajes afines tuvieron éxito con la difusión de sus creencias revolucionarias y el denominado genéricamente protestantismo religioso se asentó en gran parte de Europa. Se atenuó la coerción psicológica de la organización religiosa dominante –la Iglesia católica- y como resultado disminuyeron las limitaciones en innovación y desarrollo científico. A partir de entonces emergieron los grandes científicos y filósofos en esa parte del planeta que cambiaron nuestro mundo. Genios como Descartes, científico y filósofo, aquel que como método dudó de todo, incluso de sí mismo e intuyó el “pienso luego existo”, lamentablemente tuvo que emigrar a los Países Bajos en busca de más tolerancia ideológica.

Gellner conjeturó que el tránsito a la etapa Industrial se caracterizó por tres fenómenos trascendentes: la Reforma protestante del Renacimiento, su conexión con el empirismo británico y racionalismo Ilustrado, y el surgimiento de los nacionalismos. Con la Ilustración del siglo XVIII donde se proclama que el racionalismo es la facultad genérica para obtener verdades sin ninguna intervención externa –divina-, el liberalismo, racionalismo, naturalismo, empirismo y materialismo junto al sentimiento del nacionalismo y el florecimiento de los estados-nación, sentaron las bases de la modernidad.

La época Industrial que duró hasta mediados del siglo XXII se caracterizó entre otras cosas por la ciencia y el dominio de la naturaleza; por una sociedad móvil –si cambia la tecnología cambia el trabajo-; por una sociedad individualista con una progresiva homogeneidad cultural, escolarización generalizada, divulgación de la ciencia y con tendencia al igualitarismo social. Además con el progreso tecnológico se consiguió producir tantos alimentos y energía como requería la sociedad a media que crecía la población, es decir, se superaron los límites malthusianos de producción.

Fíjate, ¿me oyes?, dos hombres que vivían en una sociedad dominada por la superstición, consiguen atenuar la coerción intelectual y estimular el pensamiento científico en el siglo XVI, hasta el punto de que a principios del siglo XVII, el holandés Christian Huygens proclamó a los cuatro vientos que “el mundo es mi patria y la ciencia mi religión”. El progreso cultural, económico y de bienestar social seguía un imparable caminar.

Por cierto, Alex, creo que tu sociedad está estancada, tanto técnica como culturalmente. ¿No es así?

─No lo sé, no lo pienso, ¿debería razonarlo?

─Sí, deberías razonarlo. Fíjate de nuevo, David Hume fue un filósofo empirista escocés del siglo XVIII que afirmaba que “la razón es, y sólo debe ser, esclava de las pasiones”. Ordinariamente tal aforismo se conoce en el saber popular como “tiran más un par de tetas que dos carretas”, lo cual intuitivamente significa lo mismo pero expresado de una forma más ilustrativa que Ilustrada. Al hilo de esto, vosotros habéis eliminado técnicamente algunas emociones. Bien es cierto que no sientes ni puedes expresar ningún tipo de agresividad, odio, ira o competitividad. Esto os facilita la convivencia ya que habéis eliminado tensiones innecesarias o desavenencias que puedan provocar conflictos o guerras. Creo que vuestros biotecnólogos os han suprimido demasiadas emociones ya que sois incapaces de seguir progresando. Acuérdate de Copérnico, entusiasta y perseverante copernicano hasta la muerte, incluso sin haber conseguido ninguna evidencia empírica de que la Tierra volteaba alrededor del Sol y no al contrario como afirmaban en su época las creencias religiosas. Evidentemente su pasión emocional fue más poderosa que su razón. Quizás en el término medio, como apostolaba Aristóteles en la antigua Grecia, tengamos la mejor solución. Quizás con un emotivismo racionalista, es decir, con un corazón caliente y la cabeza fría, lleguemos al equilibrio entre la naturaleza y la cultura.

Alex, tu sociedad debe seguir avanzando, no es suficiente con que los excedentes de producción sean los adecuados, ni que haya desaparecido la coerción, -bueno, no la económica, sé que pagas tus multas cuando excedes la mitad de la velocidad de la luz-, ni tampoco que el acervo de conocimientos sea inmenso y que la racionalidad esté socializada. Es necesaria una cuarta esfera o gran actividad humana: las emociones, la emotividad, la cual influye sustancialmente sobre nuestro razonamiento, acciones y conducta, a veces para bien y a veces para mal.

Querida Alex, quisiera ahora comentarte sobre la influencia de las emociones en la convergencia del etnocentrismo y como hemos llegado a ser especies diferentes, pero me temo que hemos arribado al puerto espacial de llegada. En otra ocasión será.

Bienvenida a tu Madre Tierra.

Arturo Gradolí.

Agost 2009

 

 

 

AMPLIACIÓN DE CONCEPTOS:

 

Ernest Gellner (París 1925 – 1995). Filósofo, sociólogo y antropólogo.

Profesor de sociología en la London School of Economics and Politic Science, además de William Wyse Professor of Social Anthropology en la Universidad de Cambridge, Ernest Gellner es uno de los pensadores más influyentes de las ciencias sociales. Es autor de una de las pocas teorías originales sobre nacionalismo expuesta en Thought and Change, argumentando que el nacionalismo es un inevitable producto de la modernización, que necesita culturas escritas para crear homogéneas sociedades de ciudadanos. En el posterior Nations and Nationalism, Gellner exploró la base material de la transición hacia las culturas literarias en la sociedad industrial.

Como filósofo destacó en su elaboración del concepto de racionalidad de la sociedad actual, en Reason and Culture, donde destaca la gran porción de irracionalidad que posee el capitalismo actual. Además, en El arado, la espada y el libro, dividió la Historia humana en tres grandes periodos (sociedad cazadora-recolectora; sociedad agraria; y sociedad industrial), separados éstos por las dos grandes revoluciones de la Historia: la Revolución neolítica y la Revolución industrial. De esta manera asignará un tipo de mentalidad a cada tipo de sociedad, aunque su análisis se hará más complejo al introducir los factores de producción, cognición y coerción que de muy diversas maneras determinan cada tipo de sociedad.  (Wikipedia)

 

OBJETIVO DEL TEXTO.

El objetivo de Gellner es dar a conocer una nueva teoría antropológica de la Historia de la Humanidad para hacer posible su examen crítico.

Hasta este momento el conocimiento humano al margen de las creencias teológicas, disponía de las teorías científicas de otros autores, tales como Morgan, Hegel, Comte, Spencer o Marx, para interesarnos por nuestro pasado y poder explicar la evolución humana.

Gellner, dentro de un esquema materialista histórico, aporta una visión novedosa en el sentido de abandonar la línea de pensamiento teleológica y determinista de la historia, abogando por una concepción neo-episódica y evitando en todo momento el etnocentrismo instaurado en el Renacimiento y amplificado en el siglo XIX por Morgan, con las épocas de salvajismo, barbarie y civilización. Para ello, Gellner introduce tres etapas en la historia humana: sociedad cazadora-recolectora, sociedad agraria y sociedad industrial. Cada una de ellas se va a caracterizar por tres esferas de la actividad humana: los modos de producción, la coerción y la cognición. La combinación de las tres etapas con sus tres características fundamentales nos van a proporcionar una forma de pensar la historia y consecuentemente pensar en mejorar y ampliar la teoría neo-episódica gellneriana, por ejemplo en dilucidar más concretamente la transición entre etapas, especialmente de la agraria a la industrial, o analizar si son suficientes tres esferas para comprender y justificar la historia humana.

 

TERMINOS CLAVE:

Cultura: grupos de características adquiridas de forma simbólica y por lo tanto no transmitidas genéticamente que caracterizan a una determinada comunidad. Gellner también la define como un conjunto de conceptos en términos de los cuales una población dada actúa y piensa, es decir, el estilo de vida que comparte una comunidad (lengua, moda, valores, estética, gustos, modelo de producción, …).

Concepción neoepisódica de la historia: En la historia se producen episodios únicos, mutantes, cuya significación una vez consolidados y difundidos sus efectos, resulta irreversible. Gellner con esta etiqueta pretende alejarse del evolucionismo y del contractualismo, afirmándose en el proceso del progreso concebido como generalizado y continuo.

Concepción no determinista o anti-determinista de la historia: El determinismo es una doctrina filosófica que afirma que todo acontecimiento, incluyendo el pensamiento humano y las acciones están causalmente determinadas por la cadena causa-consecuencia y no hay milagros ni ocurren sucesos al azar, por lo que para Gellner y su anti-determinismo histórico, el azar sí que juega un papel importante, tanto como la necesidad y pueden aparecer fenómenos sin causa alguna.

 

SINTESIS DEL TEXTO.

Las sociedades, las ideas humanas y las formas sociales ni son estáticas ni vienen predeterminadas, sin embargo hay secuencias en las que algunos progresos parecen presuponer los anteriores: la producción de alimentos; la centralización política; la división del trabajo, la alfabetización, la ciencia y la liberación intelectual

La humanidad ha pasado por tres grandes etapas:

1. Sociedad cazadora-recolectora 

2.Sociedad Agraria

3.Sociedad industrial

 Las reglas que ordenan las etapas son:

a)   No es necesario pasar por cada una de las tres.
b)   No existe un modelo obligatorio de desarrollo.
c)   Las sociedades pueden quedar atascadas en cualquiera etapa.
d)   La regresión a etapas precedentes son improbables.
 

Las etapas se caracterizadas con tres grandes actividades humanas:

a)      Producción: tecnología y prácticas usadas en la producción de alimentos y energía.

b)      Coerción: primaria y secundaria, (física y psicológica o moral), (política y religiosa).

c)      Cognición: acumulación de conocimientos.

Para Gellner las tres grandes actividades humanas definen una genérica división del trabajo.

La producción en última instancia condiciona a las otras dos, por lo que Gellner a las etapas también las denomina fases productivas cruciales.

Con etapas y actividades humanas, Gellner construye el diagrama marco para argumentar su teoría:

Producción

Coerción

Cognición

Caza-recolección Revolución   Neolítica
Agraria
Industria Revolución   Industrial

En general, el paso de Caza-Recolección a Agraria se produjo en el Neolítico y de Agraria a Industria se germinó desde el Renacimiento a la Ilustración, consolidándose en el siglo XIX.

La dificultad de la teoría consiste en seguir y explicar coherentemente la transformación e interrelación entre las etapas y las tres grandes actividades humanas.

La genérica división del trabajo (producción, coerción y cognición) se hace más compleja a cada fase y se han separado sobre todo desde el inicio del almacenamiento conceptual a través de la escritura.

División genérica del trabajo:

Caza/recolección (producción): Poco   o ningún medio para producir, acumular o almacenar riqueza de subsistencia (alimentos).Son   dependientes de lo que encuentran o matan. Las sociedades son pequeñas.

Caza/recolección (coerción): Escasa   a nivel primario y secundario debido a falta de excedente productivo   (concepción marxista).

Caza/recolección (cognición): Racionalidad   para hacer frente a las necesidades de control sobre la naturaleza y para   fomentar la cohesión social a través de rituales o religiones comunales. 

 

Agraria (producción): Sociedades   de carácter económico. Hay   excedente productivo almacenable con un aumento notable demográfico y con un   estancamiento de la tecnología que genera horizonte maltusiano. Concentración   de riqueza entre los gobernantes y  pobreza de los gobernados. Trabajo   físico.

Agraria (coerción): Surgen   los agentes especializados en coerción y cognición/legitimación (tiranos y casta sacerdotal). El   orden está basado en la coerción física y religiosa: espacio tenso  con estancamiento, opresión y superstición (alguna   excepción como la Grecia   clásica). Sociedad   dominada por guerreros y clero (feudalismo). La estructura (organización) es muy importante.

Agraria (cognición): Centralización   política (formación de estados) y alfabetización. El   conocimiento es básicamente un monopolio de la casta sacerdotal y de  élites seglares minoritarias. La Iglesia medieval era el   Estado medieval donde la acumulación cognitiva estaba deliberadamente   limitada y por lo tanto el progreso económico era muy improbable. Transición a religiones animistas de salvación universal. Percepción   cíclica del tiempo. 

 

Industria (producción): El sistema productivo pende de la tecnología y la ciencia, la cual construye un   conocimiento muy especializado que va más allá de las culturas y no ratifica ningún orden social. Trabajo   por manipulación de códigos simbólicos. Se   superan los límites maltusianos.

Industria (coerción): Disminuye   dramáticamente la coerción política y religiosa. La estructura es menor que en Agraria.

Industria (cognición): El racionalismo posibilita el crecimiento del conocimiento y el dominio de la naturaleza. Sociedad móvil e individualista con progresiva homogeneidad cultural, la cual   determina la estructura (menor grado que en Agraria). La   cultura se vuelve nacional y más homogénea con la escolarización. Sociedad   de masas con tendencia estructural a la igualdad. Percepción lineal del tiempo.

Los factores desencadenantes de la sociedad industrial, desde una perspectiva neoepisódica y antideterminista de la historia, se producen por una confluencia de un cúmulo plural de circunstancias en la Europa occidental.

 

División intraeconómica del trabajo.

Caza/recolección

Escasa. Solo y ligeramente la especialización política y religiosa.

Agraria

Se desarrolla la división del trabajo en el ámbito intraeconómico: productores especializados, artesanos y comerciantes.

Industrial

Compleja división del trabajo. Se desempeñan diferentes roles sin que ninguno de ellos determine o agote su personalidad.

Gellner habla de la evolución del conocimiento desde la etapa Cazadora-recolectora hasta los tiempos actuales de la informática, donde la racionalidad es el hilo conductor para los cambios cualitativos.

En la etapa Cazadora-recolectora, Gellner está más interesado en lo que no podría haber ocurrido entonces que en lo que realmente pudiera haber acontecido. Es una sociedad sencilla caracterizada por el interés rector del dominio de la naturaleza.

El tránsito a la etapa Industrial se caracteriza por tres fenómenos trascendentes: la Reforma protestante del Renacimiento, el empirismo británico y racionalismo Ilustrado, y el surgimiento de los nacionalismos como reacción “romanticista” a la Ilustración. El protestantismo atenúa la coerción de la autoridad religiosa dominante y como resultado disminuyen las limitaciones en innovación y desarrollo, causas del florecimiento de la actividad económica.

Con la Ilustración del siglo XVIII donde se proclama que la racionalidad es la facultad genérica para obtener verdades sin intervención externa –divina-, el liberalismo, racionalismo, naturalismo, empirismo y materialismo junto al sentimiento del nacionalismo y el florecimiento de los estados-nación, sientan las bases de la modernidad.

 

CRITICA AL TEXTO.

Gellner nos ofrece una visión de la Historia de la Humanidad que pivota sobre Europa occidental, pero haciendo alusiones a “irregularidades” o fenómenos que no encajan en el hilo conductor del ensayo, como son los casos de India o el Islam. Su teoría quiere ser un marco de referencia para pensar la Historia de Humanidad, incluso contemporánea, ya que actualmente conviven en el planeta las tres etapas simultáneamente: Caza-recolección, Agraria e Industria, etapas que intuitivamente son certeras, simples y elegantes -algunos países y tribus del tercer mundo pueden ser ejemplo de las dos primeras- , sin embargo no parece tan evidente que con solo tres grandes actividades humanas -producción, coerción y cognición- se pueda explicar la evolución cultural humana y sobre todo el tránsito entre la etapas. La confluencia del cúmulo plural de circunstancias para las transiciones que apunta Gellner es demasiado panorámica y abstracta, por lo que habrá que seguir pensando la Historia para encontrar otros factores fundamentales que complementen y refuercen su teoría científica.

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