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Inteligencia Artificial y renta básica universal

04/2017

 

En el Proyecto de Informe sobre robótica del Parlamento Europeo del 31.5.2016 se dice que: «…habida cuenta de los efectos que el desarrollo y la implantación de la robótica y la Inteligencia Artificial podrían tener en el empleo y, por ende, en la viabilidad de los sistemas de seguridad social de los Estados miembros, opina que, a la luz de la repercusión que la robótica y la Inteligencia Artificial podrían tener en el mercado de trabajo, debería considerarse seriamente la posibilidad de introducir una renta básica universal, e invita a todos los Estados miembros a que reflexionen sobre ello.»

 

Recordaré que, la Inteligencia Artificial es una tecnociencia multidisciplinar basada, entre otras, en las ciencias de la computación, la psicología cognitiva, la filosofía y las neurociencias, que se ocupa de construir agentes con inteligencia y un saber análogo al humano, incluso muy superior: la ciencia ficción deviene a realidad-ficción.

 

Parece razonable pensar que nuestras intuiciones sobre el futuro proceden de analogías de experiencias pasadas, y al hilo de la ciencia ficción, hay que recordar que son muchos los ejemplos que dibujan unas perspectivas anómalas y sombrías para la humanidad provocadas por esta tecnología disruptiva. Es el caso temprano del escritor checo Karel Čapek, que en su obra distópica teatral de 1920 «R.U.R Robots Universales Rossum», los robots, construidos para liberar al ser humano del trabajo, lo superan y dominan por haber desarrollado desde la inteligencia artificial cognitiva una inteligencia motivacional y emocional. Čapek introdujo el término robot por primera vez en esta obra como sinónimo de trabajo servil o trabajo de esclavos. Sin embargo, según algunos estudios recientes, como el del filósofo Nick Bostrom, director fundador del Instituto Futuro de la Humanidad en la Universidad de Oxford, apuntan en su libro «Superintelligence» de 2014, que hay mayoría entre los expertos que perciben que la IA tendrá un balance positivo general a largo plazo para la humanidad.

 

Parece entreverse que en una o dos generaciones, si las cosas se suceden razonablemente, quedará trabajo para pocos porque el desempleo tecnológico irá in crescendo, por lo que la renta básica universal puede ser una necesidad económica en una sociedad muy avanzada tecnológicamente. La robótica y la Inteligencia Artificial acapararán la mayoría de las ocupaciones disponibles y se encargarán de la mayor parte de la producción de bienes y servicios, de manera que, la minoría que tenga la suerte de encontrar un empleo en lo que desea para mejorar su economía, lo hará principalmente en roles creativos, de investigación, en puestos de supervisión y de alta cualificación, con exiguas horas laborales y considerable remuneración (y cae en entonación). Las motivaciones ya no serán las mismas que tenemos actualmente, como prepararse para encontrar trabajo y procurarse el sustento diario, porque la cuestión que devendrá para muchos será entonces la de, cómo vivir toda la vida con una renta básica suficiente con la que no se pasarán ni miserias ni angustias dedicando todos los dias al ocio, la creatividad y la investigación. Hay mucha gente actualmente que no está preparada para este nuevo estilo de vida.

 

Decía el filósofo y matemático Bertrand Russell allá por 1935 en su magnífico ensayo «Elogio de la Ociosidad» que un hombre que ha trabajado muchas horas durante toda su vida se aburrirá si de pronto se encuentra ocioso, y también reflexionó sobre las posibles repercusiones de este nuevo paradigma de ocio generalizado:

 

«Las diversiones de los habitantes de las ciudades modernas tienden a ser cada vez más pasivas y colectivas, y a reducirse a la contemplación inactiva de las habilidosas actividades de otros. Sin duda, tales diversiones son mejores que ninguna, pero no son tan buenas como podrían serlo las de una población que tuviese, gracias a la educación, un más amplio campo de intereses intelectuales relacionados con el trabajo. Una mejor organización económica que permitiera a la humanidad beneficiarse de la productividad de las máquinas, conduciría a un gran aumento del tiempo libre, y el mucho tiempo libre tiende a ser tedioso excepto para aquellos que tienen considerables intereses y actividades inteligentes.»

 

Una ociosidad bien entendida: una ociosidad inteligente que desarrolle la productividad intelectual a lo largo de toda la vida sería algo deseable y un espectacular logro de la especie humana.

 

En resumidas cuentas y a mi entender, los niños y niñas de la próxima generación, o la siguiente, habrá que enseñarles a pasar por la vida sin tener obligatoriamente que trabajar para poder subsistir, lo que hará variar los sistemas de aprendizaje, los sistemas motivacionales y las materias a estudiar, las cuales deberán estar dirigidas a preparar a la ciudadania más joven para convivir en un estado de ocio productivo permanente. Los estudios ininterrumpidos desde la niñez y a lo largo de toda la vida, deberían motivar a una vida siempre activa y, a cultivar entre otros campos del saber: las humanidades, las artes, las historias de la ciencia, los deportes, las tecnociencias, la emocionalidad, la responsabilidad social, la protección medioambiental, y los Derechos Humanos: dignidad, libertad, igualdad, solidaridad, justicia y Paz.

 

Cabría empezar a preguntarse si el sistema económico capitalista deberá reinventarse de nuevo ante estos avances de la ciencia y la tecnología en Inteligencia Artificial y robótica. Persuadido estoy de que así será.

 

Cierto es que, la ociosidad como estilo de vida de griegos y romanos —en general a costa del trabajo servil de esclavos humanos— desarrolló las artes, las ciencias, las filosofías y las tecnologías. Quizás en un futuro no muy lejano, con la Inteligencia Artificial, los Robots y la Ociosidad Inteligente, podrían despuntar y florecer nuevos inventos al servicio del bien general. Mientras tanto, no solo deberíamos comenzar tal como considera el documento europeo a reflexionar sobre la renta básica universal, sino también, a reflexionar e imaginar más soluciones a un posible desempleo tecnológico masivo.

Buena suerte.

Recomendaciones sobre robótica del Parlamento Europeo del 31.5.2016 (pag. 11)

 

Arturo Gradolí. Informàtic, Filòsof i Màster en Història i Comunicació de la Ciència (UPV-UV)

1/5/2017

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