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Neuromentira en la política: «neuropseudos»

11/2015

la-mentira

El éxito puede llegar a justificar los fines y los medios empleados.

    

Una mentira repetida suficientes veces se convierte en realidad para el imaginario subconsciente.

    

    

    

Denomino neuromentira, al autoengaño inconsciente determinado por las sugestiones profundas sobrevenidas. Es un proceso intuitivo y no intelectual o reflexivo donde el inconsciente engaña a la razón.

    

Neuromentira es autoengaño porque en la dualidad inconsciente-razón, la razón es subyugada y manipulada por las sugestiones o emociones inconscientes, generadas al automatizar costumbres, creencias, deseos y valores, debido fundamentalmente al adiestramiento mental por repetición regular de conductas, experiencias y pensamientos semejantes.

    

La neuromentira hace que la realidad, que a mi juicio es la percepción que cada individuo siente o desea sentir de los hechos reales, sea una realidad subjetiva subsumida en las sugestiones profundas, es decir, en las costumbres, creencias, deseos y valores emocionalizados que se apoderan, dominan la razón, y son la fuente de la actitud o estrategia intencional del individuo. Parece razonable pensar, que si juzgáramos los hechos en sí mismos, sólo a través de la racionalidad, es decir, de razones, argumentos y lógica, el veredicto generalizado sería consistente y muy semejante, sin embargo esto no suele ocurrir, sino que frecuentemente nos encontramos con interpretaciones o versiones de estos hechos totalmente contradictorias e incompatibles. Ante una jugada decisiva en el área de penalti en un partido de futbol, los seguidores más incondicionales, más pasionales, tanto de un equipo como del rival, no llegarán a ninguna entente aunque vean la misma jugada repetida multitud de veces. Cada facción “verá” subjetivamente lo que desea ver.

    

Una neuromentira cuando es compartida y aceptada por una colectividad, se convierte en una verdad objetiva para esa masa de individuos.

    

Una masa de individuos con una verdad objetiva emocional, puede convertirse en una perversión totalitaria.

    

Una perversión totalitaria puede conducir a cualquier estado de cosas.

    

Masa es aquella colectividad de individuos que empatiza una “verdad objetiva emocional”, es decir, que creen en una misma cosa, tal que la sienten íntimamente como una verdad absoluta, como un dogma. Una masa podría encontrarse entonces, en una tradicional aglomeración física, en unos conjuntos de pequeñas multitudes, pero también como una amalgama deslocalizada de personas enlazadas por los medios de comunicación, tal como los votantes incondicionales a un partido político.

Saber más: http://neurofilosofia.com/neuromentira-en-la-politica-actual/

@ArturoGradoli

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