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Una larga controversia: breve historia de la menstruación

08/2016

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Una moción política en el Ayuntamiento de Manresa en Barcelona desató la polémica el 17 de abril de este año 2016. Tenía como propósito mejorar la vida y la salud sexual de las mujeres jóvenes, y abogaba por el uso de métodos alternativos para la recogida de sangre de la menstruación femenina, abriendo un debate más allá del propio consistorio: ¿Afecta a la libertad de las mujeres el uso de copas menstruales, compresas de ropa y esponjas marinas, así como el sangrado libre?, o bien, ¿Pueden incrementar estos métodos alternativos el riesgo de enfermedades frente a los tradicionales?

 

Dos novedosas iniciativas perfilaban el objetivo de la moción: la primera, dirigida a desarrollar unos talleres educativos donde se explique el ciclo mensual, así como establecer una buena relación entre la mujer y el comportamiento de su cuerpo; la segunda, trata de informar de todos los métodos de recogida de sangrado haciendo énfasis en aquellos que son menos agresivos para el cuerpo de la mujer y el medio ambiente. Estos métodos alternativos como copas menstruales, compresas de ropa y esponjas marinas serían explicados en los talleres educativos, donde además, se entregaría un ejemplar de cada uno de los métodos a las mujeres interesadas y también se daría formación sobre el método del sangrado libre.

 

Antes y después de presentarse la moción, los medios de comunicación se encendieron. Partidarios y detractores se ensalzaron en una lucha dialéctica sin cuartel. Los argumentos políticos, ecológicos y sobre todo feministas, fueron esgrimidos para alertar sobre ciertas corrientes alternativas que podrían suponer un retroceso en el proceso de igualdad de las mujeres.

 

Un recorrido por la historia del pensamiento filosófico, religioso y científico nos ayudará a contextualizar la controversia y relacionarla con el estilo de vida actual; además, dos expertas del ámbito de la medicina y la sociología opinarán en una entrevista sobre las cuestiones médicas, sociales y antropológicas de los métodos alternativos de recogida de sangre menstrual.

 

Breve historia sobre las creencias filosóficas y religiosas sobre la menstruación

En la Grecia clásica, Hipócrates (460-370 a.C.), conocido como padre de la medicina moderna, en sus escritos sobre “Enfermedades de las mujeres” de su «Corpus hippocraticum», consideraba que la sangre menstrual era un producto de desecho de fluidos corporales femeninos superfluos. Apuntaba también que el origen de este sangrado se debía a que la mujer era excesivamente caliente, y solamente por este medio lograba atemperar su organismo. A esos síntomas, donde la histeria era la enfermedad del deseo, los griegos dieron el nombre de apnoia hysterike o “sofocación uterina”. La mejor recomendación hipocrática era, para las viudas embarazarse, y para las solteras la prescripción del matrimonio.

 

En la Roma clásica, la tradición popular y religiosa romana le imputaba a la menstruación efectos peligrosos. El principal divulgador de estas ideas fue Plinio El Viejo (23-79 d.C.) que en su «Naturalis historia» decía que, nada era más poderoso, para bien y para mal, que la sangre menstrual de las mujeres. Durante el periodo, creía Plinio, que la mujer podía estropear los campos de cultivo, hacer abortar a los animales, incluso convertir el vino en vinagre.

 

En el Talmud judío, escrito entre los siglos II y IV d.C., se anota: “Una mujer menstruante es impura por siete días y tiene que realizar un ritual de impureza aun si ella sangra por menos de siete días”. Y, “Un hombre que cohabita con una mujer menstruante merece una pena de muerte celestial y es azotado por decreto rabínico”. Estas creencias tuvieron influencias muy relevantes en las religiones que comparten el Antiguo Testamento judaico, es decir, en el cristianismo y el islamismo.

 

Según el Doctor José Luis Iglesias-Benavides de la Facultad de Medicina y Hospital Universitario de la Universidad Autónoma de Nuevo León en México, en el Siglo XVI prevalecía la tesis de que la influencia de la Luna era una prueba de que la mujer era “un trabajo imperfecto de la naturaleza”. En los siglos XVIII y XIX, y sobre todo durante el Romanticismo, el estado de ánimo melancólico se puso de moda y los casos de depresión y suicidio femenino se relacionaron con el supremo poder del útero, que actuaba a capricho sobre el estado anímico de la mujer, por lo que recomendaban reposo físico y mental.

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El origen de la palabra menstruación está entonces, relacionada con la Luna, ya que deriva del griego men, mes lunar, de mene, Luna. El simbolismo de la Luna se manifiesta en correlación con el del Sol. Sus dos caracteres más fundamentales derivan de que la Luna carece de luz propia y no es más que un reflejo del Sol, lo que simboliza la dependencia de la mujer sobre el hombre. Aristóteles (384-322 a.C) menciona en su libro «Historia animalium», que el organismo femenino podía ser influenciado por la Luna. Recordemos que Aristóteles se “olvidó” de la dignidad de la mujer y del esclavo en su sistema ético, y también, que su autoridad intelectual tuvo una fuerte influencia doctrinal a lo largo de casi dos milenios en la ciencia y la religión occidental.

 

En definitiva, a lo largo de la historia y hasta los anales del siglo XX el origen de la menstruación estaba encarnada en conceptos filosóficos, mitológicos y astrales, cuyo patrón común era la inferioridad y la imagen negativa de la mujer frente al hombre.

 

La ciencia y el pensamiento moderno sobre la menstruación

La relación de la función ovárica con la menstruación se debió a Egner de Graaf (1641-1673), médico anatomista de los Países Bajos, cuando en 1672 gracias a la reciente invención del microscopio, descubrió la presencia de los folículos en los ovarios y pensó que podían tener alguna función en la reproducción.

 

A lo largo de los siglos siguientes se descubrieron más funciones del útero, pero se continuaba atribuyendo a la menstruación orígenes extraños. No fue hasta el siglo XX en que el misterio del origen de la regla comenzó a desvelarse. Según V.C. Medvei, en su libro «A History of Endocrinology», en 1908, dos médicos de la Universidad de Viena, Fritz Hitschmann (1870-1926) y Ludwig Adler (1876-1958) presentaron un meticuloso estudio que propició comprender el origen y las funciones fisiológicas de la menstruación. Finalmente, en 1934 se logró aislar la progesterona, con lo que la ciencia empezaba a dar sus frutos.

 

Hoy día sabemos que la regla es un proceso cíclico y fisiológico de las mujeres sexualmente maduras, que se da con regularidad mensual, al igual que con las hembras de todos los grandes primates. El ciclo menstrual está regulado por los niveles hormonales de estrógenos y progesterona, y se interrumpe con el embarazo.

 

Por fin, después de muchos siglos, las supersticiones y tabúes que existían sobre la menstruación comenzaron a remitir, aunque lamentablemente las creencias en la inferioridad de la mujer todavía persisten con fuerza hoy día en gran parte de nuestro planeta. Por suerte, ese imaginario colectivo sobre la inferioridad femenina frente a la masculina, comenzó a cambiar tal como hemos relatado gracias a la ciencia y su aplicación técnica. La tecnología ha permitido ampliar los métodos de recogida de sangre menstrual proporcionando a la mujer más autonomía personal acorde al estilo de vida igualitario moderno.

 

Métodos históricos de recogida de sangre menstrual

esponjas-menstruales-blanqueadasParece razonable pensar que, desde tiempos ancestrales la mayor parte de la existencia de las mujeres la ocupaban en estado de gestación y amamantando a su prole, lo que indicaría a las claras que el número de menstruaciones a lo largo de sus vidas sería muchísimo menor que en la actualidad. Esto es, la necesidad de recogida de sangre sería mínima y quizás el sangrado libre la práctica habitual. Es probable que las mujeres egipcias de clase alta usaran papiros ablandados y hierbas para producir una especie de tampones rudimentarios de usar y tirar. En la época romana parece ser que utilizaban algodón, lana y telas, que continuaron siendo usados hasta muy recientemente.

 

Ya en el pleno siglo XX y con la creciente concienciación de las mujeres sobre su propio cuerpo, se desarrollaron productos que se adaptaban a las necesidades femeninas y al estilo de vida moderno. En España el primer tampón no se comercializó hasta mediados de 1950. Actualmente las copas menstruales, compresas de ropa y esponjas marinas, están despuntando en la conciencia ecologista.

 

Las cuestiones conflictivas

Llegados a este punto y desde una perspectiva ecológica, cierto es que la cantidad de compresas y tampones que se descartan anualmente en todo el mundo es enorme. Millones de toneladas de plástico y elementos contaminantes se degradan a muy largo plazo y no se dispone de buena tecnología de reciclado. Sin embargo, la comodidad, la protección, la seguridad y la higiene, pueden no estar reñidas con el medio ambiente, ya que existen en el mercado productos absorbentes desechables totalmente biodegradables.

 

Por otro lado y desde una perspectiva económica global, los elementos de recogida de sangre desechables son prohibitivos para muchas féminas, porque el precio de compresas y tampones no está al alcance de las niñas y mujeres de los países del tercer mundo, es decir, de los paises pobres. Sin embargo, el coste de la copa menstrual es muy reducido y su duración efectiva es de varios años, por lo que esta opción pudiera ser una solución para las más desfavorecidas.

 

Se plantean entonces dos cuestiones conflictivas: ecológica y económica, pero de seguro que existen múltiples soluciones para resolver ambos problemas, tanto en occidente como en países pobres.

 

En definitiva, las cuestiones ecológica y económica de los métodos de recogida de sangre menstrual, van de mano en mano en el Ayuntamiento de Manresa. La motivación de la iniciativa parece estar fundada en que son opciones más “saludables, sostenibles y económicas”, argumentando que los métodos más utilizados durante la regla son “insostenibles ecológicamente” y con un “precio excesivo” para una necesidad que se considera “básica”.

 

Finalmente la propuesta fue rechazada y aprobada una moción alternativa. Esta nueva moción pasa la pelota del tema a la Conselleria de Salut de la Generalitat de Catalunya, argumentando que el Servicio de Información y Atención a las Mujeres (SIAD) del ayuntamiento tiene otras funciones y no dispone ni de los profesionales ni de los medios para asumir la propuesta que le reclama la formación política.

 

Como corolario y a modo de reflexión crítica, opino que, desde la perspectiva de ciudadanía democrática occidental, los múltiples métodos de recogida de sangre de la menstruación femenina deberían formar parte de la educación sexual formal, de manera que cada mujer pueda escoger el método, o métodos, que ella decida libremente utilizar.

 

 

ENTREVISTAS

 

 

La doctora Francisca Llorèns Vázquez, médico de Familia y de Urgencias del Hospital La Ribera de Alzira, nos aporta su opinión sobre dos cuestiones sanitarias:

 

¿Son los métodos alternativos perjudiciales para la salud?

Los métodos alternativos más conocidos como son la copa menstrual, las compresas de tela y las esponjas marinas presentan ventajas e inconvenientes.

Las ventajas de la copa menstrual son: es económica y ecológica, no provoca alergias, no lleva desodorantes ni geles absorbentes, protege la flora vaginal evitando las infecciones bacterianas y por hongos. Entre los inconvenientes estaría la dificultad del vaciado de la copa si estás fuera de casa, la inserción del dispositivo para algunas mujeres, y también, que podría ser poco higiénico reutilizarla por mucho que la lavemos.

En las compresas de tela encontramos las siguientes ventajas: económicas, ecológicas, cómodas, flexibles, transpirables y no producen alergias. Los inconvenientes: insuficientes para flujo muy importante y poco higiénico si no se lavan correctamente para eliminar los restos de sangre.

Las ventajas de las esponjas marinas son: ecológicas y económicas ya que se pueden reutilizar hasta seis meses y son cómodas. Los inconvenientes es que al ser un material poroso, a pesar del lavado, pueden alojarse restos de flujo y sangre que podrían producir infecciones.

 

¿Pueden incrementar estos métodos alternativos el riesgo de enfermedades frente a los tradicionales?, ¿Son métodos menos higiénicos?

En principio no. Los métodos alternativos mencionados son adecuados siempre y cuando sean utilizados de forma responsable y con las medidas higiénicas adecuadas. Un mal uso de estos métodos puede aumentar los riesgos sanitarios al igual que con los métodos convencionales.

 

 

 

Dña. Empar Aguado-Bloise, profesora del Departamento de Sociología y Antropología Social de la Universitat de Valencia, nos aclara también dos cuestiones sociales:

 

¿Afecta a la libertad de las mujeres en occidente el uso de copas menstruales, compresas de ropa y esponjas marinas, así como el sangrado libre?

La libertad de las mujeres se ve coartada cuando se producen imposiciones y no hay formación e información adecuada para ejecutar con plena autonomía una decisión. Creo que cada mujer debería decidir con absoluta libertad el método a utilizar. De momento, la ciudadanía posee poca formación e información sobre el uso de métodos alternativos. Esta información tal vez podría facilitarse en los talleres de educación sexual que se realizan en los institutos.

 

No obstante, hay diversas herramientas y lo fundamental es facilitar a las mujeres la elección de su propio estilo de vida. Son ellas las que han de decidir qué producto o no producto quieren utilizar para que estos días ofrezcan el mínimo de inconvenientes y doten a las mujeres de la máxima autonomía y libertad posible.

 

¿Cómo podría beneficiar o perjudicar a las mujeres del tercer mundo el uso de estos métodos alternativos?

Es fundamental el respeto a las culturas y permitir que cada grupo social se organice de manera autónoma. Un aspecto fundamental a tener en cuenta es la cuestión de sostenibilidad económica, medioambiental y de salud, en este aspecto los métodos alternativos pueden ser muy adecuados, pero pueden dificultar la adopción de ciertos estilos de vida. Insisto, lo fundamental es la autonomía en la decisión por parte de las mujeres.

 

 

 Arturo Gradolí. Informàtic, Filòsof i Màster en Història i Comunicació de la Ciència (UPV-UV)

 

Bibliografia:

Aristóteles. Historia animalium.

Hipócrates. Corpus hippocraticum.

Plinio del Viejo. Naturalis historia.

Iglesias-Benavides, J.L. Menstruation: A matter of the moon, poisons and flowers, 2009.

López Pérez, Mercedes. Espacio y tiempo en la percepción de la Antigüedad Tardía. Univ. de Murcia, 2007.

Medvei, Victor Cornelius. A History of Endocrinology, 2011.

Moció per a la millora de la vida en l’àmbit de la salut sexual de les dones joves (CUP de Manresa): http://www.ecestaticos.com/file/605b716d42460974a730c7601efebc5a/1461155243.pdf

 

Arturo Gradolí

06/2016

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