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Tercer Desayuno Filosófico

12/2014

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ASISTEN: Antonio Ballester, Israel Cortés, Hiko Miao, Juan Planes, Javier de Suñer, Juanjo Gómez, Marta Gil y Paco Gavilán.
Organiza: Arturo Gradolí (Nunsys)
Facilitadora: Sandra García (Incipia)

En el Desayuno Filosófico Nunsys del miércoles 17 de Diciembre de 2014 comenzamos presentándonos brevemente antes de abordar la pregunta de rigor formulada por Sandra García, de este tercer Desayuno: ¿Qué es la filosofía? ¿Qué entendemos por filosofía?, una de los primeras en animarse a participar fue Marta Gil, indicando que a ella lo que le inspira es “búsqueda de valores” y “búsqueda de verdades”, con lo cual ya nos adentramos en la ética y en la epistemología.

Javier de Suñer dijo que para él, la filosofía es reflexión sobre lo que pensamos, entendemos y expresamos, Antonio Ballester relaciona la filosofía también con la reflexión, con una experiencia más contemplativa, Juanjo Gómez con las preguntas “fundamentales” que desde su infancia se viene haciendo, resumidas en ¿quiénes somos, a dónde vamos y de dónde venimos?, Juan Planes comenta que la filosofía sería una reflexión profunda sobre las cosas, que nos ayude a comprender y a transformar.

 Convinimos en considerar a la filosofía en su sentido etimológico como el “amor por la sabiduría”, como una sabiduría de vida necesaria para cualquier ser humano que quiere conocer, comprender y “transformar” el mundo en que vive. El hilo conductor de la sesión se situó en torno a la consideración de la filosofía como una práctica, algunas de las cuestiones que tratamos: ¿es la filosofía únicamente un discurso o puede consistir también en una práctica?, ¿en qué consiste una actitud filosófica?

Una de las ideas con las que trabajamos: partir del principio de que filosofar no consiste simplemente en pensar, sino más bien en pensar sobre nuestros propios pensamientos. Filosofar, por lo tanto, consiste en convocar nuestras ideas, siendo consciente –o intentando tomar consciencia- de la naturaleza, de las implicaciones y de las consecuencias de las ideas que expresamos; no solo de las nuestras, sino también de las nuestros interlocutores.

Durante el animado diálogo que llevamos a cabo tuvimos la oportunidad de comprobar que el afrontar la vida desde esa actitud filosófica que presupone una apertura, una disposición “mirar” con asombro y estar receptivo.  En este punto Israel Cortés apuntó que a veces nos cuesta e incluso nos molesta que nos confronten nuestras ideas, es incómodo, nos da cierta pereza reconstruir nuestra estructura mental.  Identificamos claramente esta “pereza” o este “seguir en la costumbre” como una ejemplificación de actitud totalmente anti-filosófica.

Asimismo constatamos que  esa histórica  invitación al “piensa por ti mismo” (Sapere aude) que ya nos hacía Kant en plena Ilustración, nos resulta difícil, ya que no nos hemos entrenado en ello, así como se insisten en materias y conocimientos, en la educación reglada,  no es frecuente que se trabaje con los alumnos en este tipo de competencias filosóficas. 

Surgió también el tema de las creencias morales, y como en algunos casos, el tomar contacto con la filosofía en la etapa adolescente supone un momento de cuestionamiento. En este sentido Arturo Gradolí apuntó que desde los escritos de algunos filósofos del siglo XIX sobre la consideración del ser humano sin el apoyo de las morales establecidas, en cierta manera “nos complica la vida”, porque, a veces, seguir los dictados de una ética o moral dominante resulta más “cómodo” que reflexionar sobre la que cada uno puede elegir o crear libremente.

Durante el momento del café, resultó muy enriquecedora la aportación de Hiko Miao sobre su experiencia de vida desde su China natal y la toma de contacto con la cultura occidental, con la llegada a España,  y apertura que supuso para él y la reestructuración mental que tuvo que hacer. Supuso una ejemplificación de “actitud filosófica y vital” que nos ayudó mucho al resto de “occidentales”.

Nos quedamos con un neologismo que nos compartió Juanjo, “tragozar, con la unión de los conceptos de trabajar y gozar, que nos pareció muy apropiada para la visión de la empresa que todos los presentes queremos como un lugar en el que se trabaje gozando o que se goce trabajando.  Nos parece un buen final para una reunión muy “gozosa” y con un alto nivel filosófico.

Desayunos filosóficos.

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