
La democracia no siempre muere por la fuerza. A veces desaparece en silencio, envuelta en promesas de eficiencia, seguridad y progreso tecnológico.
Cuando hablamos de absolutismo, nos vienen a la memoria los siglos XVII y XVIII y pensamos en Luis XIV diciendo: L’État, c’est moi — el Estado soy yo.
Eso era la concentración absoluta del poder: sin límites, sin contrapoderes, sin representación de la ciudadanía en los parlamentos.
Lo que propongo es que estamos entrando en una nueva forma de absolutismo. Pero ya no tiene el rostro de un monarca absolutista.
Tecnoabsolutismo Global nombra un modelo político en gestación que aúna autoritarismo, libertarianismo económico, ultraconservadurismo social y una fe casi mesiánica en la tecnología —especialmente en la inteligencia artificial— como herramienta de gobierno y reorganización de la sociedad.
Recientemente tuve la oportunidad de presentar sus ideas principales en À Punt Ràdio:
🎧 https://neurofilosofia.com/tecnoabsolutisme-global-a-punt-radio-2/



