El nuevo autoritarismo no llega con tanques ni suspensiones constitucionales, sino con algoritmos, narrativas y una élite que decide qué pensamos sin que nos demos cuenta. En las democracias formales del siglo XXI, el poder no ha desaparecido: se ha vuelto invisible.
Arturo Gradolí. Doctor en estudis històrics i socials en ciència, tecnologia, medicina i comunicació científica. Filòsof, informàtic i historiador.





