
Desde un punto de vista de sociología de la ciencia, quería aportar mi hipótesis sobre lo que personalmente denomino: Recesión de la Cosmovisión Científica en EEUU.
Entre los siglos XVI y XVII, dice la leyenda, que Galileo dejó caer dos cuerpos de naturaleza bien diferente desde lo alto de la Torre de Pisa, y los observadores recurrieron a argumentos metafísicos tradicionales y de autoridad, para descalificar la evidencia de que ambos caían simultáneamente, respondiendo con una actitud dogmática que: “Los sentidos nos engañan en este mundo sensible porque, o Aristóteles o Dios no pueden estar equivocados”. Desde aquellos tiempos, se demostró mediante el experimento, que la masa no está en relación funcional con la caída libre de los cuerpos, y que sin el rozamiento del aire, tardan exactamente el mismo tiempo en caer un elemento de plomo, que uno de madera. Voy a relacionarlo con la verosímil sospecha de que en algunas universidades norteamericanas están renaciendo las creencias escolásticas medievales, y con ello las creencias anticientíficas y un nuevo episteme de Foucault, o de forma más precisa, un cambio de paradigma usando la terminología de Thomas Khun.
Presupongo dos premisas; la primera es que la imaginación entendida aquí como fantasía, es el vehículo del arte y de la literatura ficcional; pero también del mito y de las supersticiones, y que una vez asimilados objetos imaginarios a las creencias y al inconsciente, la razón acepta lo que parecería jamás inaceptable para el sentido común y para el pensamiento racional lógico-matemático, porque es más fácil, más cómodo, y quizás más natural, imaginar que razonar. En segundo lugar, creo que los humanos nos movemos, es decir, nos motivamos, básicamente por la pulsión interior de las emociones, y por la necesidad de supervivencia en el medio natural y social; pero también por la creencia en ideas abstractas, como son las ideas de superioridad, dioses, patria y similares; ideales por los cuales somos capaces hacer actos de gran altruismo, pero también de provocar hechos de enormes desgracias.
Para la sociología de la ciencia, las instituciones, los intereses particulares y el poder, son los elementos esenciales que conforman las relaciones de la ciencia con la sociedad. Es una disciplina descriptiva que se ocupa de la dimensión social de la ciencia.
Supongamos que un reducido grupo social, que denominaré grupo paladín, sabe que es más fácil manipular las voluntades de las personas por la emocionalidad, que por el raciocinio, ya que la emoción produce una vinculación más profunda y duradera. Este grupo decide pasar a la acción y aprovecharse de esta ventaja. Por otra parte, denominaré grupo tropel, al conjunto de personas fundamentalistas religiosas radicales, esclavas de la pura emocionalidad.
Es importante señalar la distinción entre tropel y religiosidad. La religiosidad no fundamentalista, es decir, no tropel, es aquella que cree en Dios para los asuntos morales y trascendentes del más-allá; pero reconoce a la ciencia moderna para los asuntos naturales y sociales de la vida, es decir, del más-acá, como dijo Nietzsche en Ecce Homo. Esta religiosidad ecléctica, parece no ser una amenaza en Europa para la cosmovisión científica, es decir, para el reconocimiento de estudiar los fenómenos naturales y sociales desde la perspectiva científica. En Europa la tasa de cosmovisión religiosa global ronda el 50% de la población, siendo en general y mayoritariamente religiosidad ecléctica.
Supongamos que este grupo paladín quieren dominar las voluntades del grupo tropel para influir decisivamente en su voto en las elecciones libres, y con ello continuar manteniendo la posición de poder en las instituciones públicas a través de utilizar políticos afines, los cuales incluso pueden desconocer provisionalmente tal objetivo estratégico. Para ello necesitan manejar a guías espirituales de referencia, personajes inteligentes y doctos en el arte del discurso persuasivo ─que no argumentativo─, conocedores y poseedores del Bien, del Mal, y de la Verdad Absoluta, capaces de inducir miedo con la predicción de catástrofes apocalípticas socio-económicas incluso naturales, al estilo de los más fervorosos manipuladores ultra ortodoxos que tanto éxito tienen por aquellos lares.
Para conseguir tal propósito, es suficiente con que alrededor de un 30% de los votantes adquiera la creencia de sentirse tropel. Una vez conseguido este objetivo táctico, y ya con el poder político bajo control, cualquier ley o acción promovida por la clase paladín será siempre bien recibida por la clase tropel, como por ejemplo, leyes que promuevan una religión concreta ─prohibido actualmente por la Constitución de Estados Unidos─ o impartir libremente religiones en las clases de ciencia de las escuelas públicas norteamericanas.
Imaginemos un plan estratégico a largo plazo, que me referiré a él como Plan para la Cosmovisión Teológica Radical (PCTR), donde se han diseñado unas líneas maestras para incrementar los elementos del colectivo tropel. Este plan de captación incluye la utilización de los medios de propaganda, de personajes capaces de liderar un proyecto y apoyarlo incluso frente a un tribunal de justicia. Personas hábiles en inducir en cuestiones científicas la duda metafísica tradicional, manipulando aspectos científicos evolucionistas, tales como el relativo al flagelo bacteriano, apelando a la complejidad irreducible y al Diseñador sobrenatural (Juicio de Dover 2005; creacionismo como diseño inteligente), y la teoría sobre el agua con propiedades morales. Personas capaces de refrendar abiertamente el creacionismo, como G. Bush. Personas que sean capaces de aglutinar en sus discursos religiosos al grupo tropel para “bien dirigirlos” en sus vidas e influir en sus voluntades y especialmente en su voto. Personas bien situadas en centros de influencia científica y filosófica y en medios de difusión, capaces de adoctrinar y convencer con argumentos falsos, distorsionados y con medias verdades.
Aunque tengamos mucha información en libros, publicaciones y en Internet, lo que en general no tenemos, es tiempo, conocimientos suficientes, ganas o motivación, para comprobar las afirmaciones de cualquier protopolítico, predicador exaltado o pseudocientífico estrafalario. Las personas tropel simplemente confían en ellos a pies juntillas, y creen lo que estos afirman de forma categórica sin ningún análisis crítico. Es más, cuando se consigue que alguien adquiera una creencia firme sobre algún asunto, como puede ser por ejemplo, sobre el creacionismo o sobre “el agua”, y en general sobre cosmovisiones sistémicas con fundamento paranormal, toda evidencia científica sólo conseguiría paradójicamente reafirmar todavía más sus convicciones, al estilo de los observadores de la Torre de Pisa.
La creencia sobre la “teoría” del agua contiene todos los ingredientes suficientes para considerarla pseudociencia, ya que a partir de la tesis de que el agua líquida forma estructuras moleculares que almacenan información del entorno, se le atribuye capacidades sensitivas naturales y sobrenaturales, tales como memoria, sentimientos, sentido de la estética, voluntad, intencionalidad, moralidad y en consecuencia ideas innatas.
Los defensores de esta creencia, afirman, pero evidentemente no demuestran, que el agua registra toda la historia de su relación al mundo, y que recuerda todo lo que sucede en el espacio que la rodea. Cuando el agua percibe el sentimiento del amor, de la ternura y de la esperanza en los humanos, entonces su estructura molecular se torna simétrica y bella; pero si percibe odio o sentimientos negativos, entonces la estructura molecular se transforma por si sola en asimétrica. Estas formas también son aplicables a la estética, de manera que el agua, cuando escucha melodías clásicas, su estructura también es simétrica, pero si percibe sonidos “feos”, tales como rock duro, entonces la estructura molecular que se forma es abrupta.
El agua también tiene voluntad e intencionalidad propia, por lo que nuestros pensamientos y oraciones influyen en ella para que comience o cese de llover casi inmediatamente. Los ciclones, tormentas, tsunamis y demás fenómenos naturales pueden ser producidos intencionadamente por ella, según los defensores de esta teoría.
También posee capacidades morales, ya que sabe qué es bueno y qué es perverso, de manera que en los conciertos de rock duro se pueden producir estados agresivos y de maldad, debido entre otros, a la contaminación, manipulación y transporte artificial del agua; sin embargo, cuando percibe música clásica, oraciones y palabras tales cómo amor, esperanza, alma y madre Teresa, su estructura molecular adopta inmediatamente formas simétricas. La moral del agua refleja la moral de las religiones dominantes actualmente, por lo que parece ser, que en los antiguos tiempos paganos, ésta no tenía todavía tales características, ya que la moral de aquella época era diferente a la actual. Es en el bautismo, donde la Gracia, denominada en esta creencia como Energía Divina, desciende sobre la persona de forma sobrenatural. Las referencias a la creación del universo por el Absoluto, es decir por Dios, y los paralelismos científicos subsumidos dentro de la idea de la fe religiosa, con las pertinentes y acostumbradas indicaciones a “muchos laboratorios”, sin citar alguno en concreto, culminan este absurdo aunque imaginativo relato ficcional del agua.
En el fondo, y al igual que el caso del diseño inteligente, la teoría del agua está fundamentada sobre un falso dilema: en todo aquello que las teorías científicas ─siempre provisionales─ queden refutadas, la teoría del agua resulta confirmada.
Por no extenderme más, mi hipótesis es que existe ese grupo paladín, autor del Plan para la Cosmovisión Teológica Radical (PCTR), grupo que quiere adaptarse a las circunstancias contemporáneas y que intenta cambiar la cosmovisión científica del mundo por su antítesis; es decir, por una cosmovisión teológica radical, con el objetivo principal de influir en las voluntades, y así acrecentar su poder, sin tener que cambiar sustancialmente el modelo político democrático por otro teocrático, más acorde a sus intereses de poder.
Desde mi punto de vista, es necesario estar siempre atento y repeler con argumentos los ataques pseudocientíficos, ya que con la ciencia contemporánea nos va el progreso, y con ello el avance cultural y social de la humanidad. Estos ataques suelen producirse tanto de forma explícita como de forma encubierta, en discursos, publicaciones y documentales de carácter engañosamente científico, donde se intenta destruir subrepticiamente los criterios de demarcación entre lo que es ciencia y lo que no es ciencia. Ocurre a menudo que se mezclan argumentos científicos con otros pseudocientíficos en un mismo discurso, para dar la falsa impresión de un todo científico. Los discursos relacionados con el destino de las personas, como por ejemplo la astrología, o discursos relacionados con la espiritualidad, nada tienen que ver con la ciencia moderna.
Con la vuelta a la autoridad de la teocracia en asuntos científicos, nos retornaría de nuevo la escolástica o neo-escolástica, como parece estar ocurriendo en algunas universidades de EEUU. Considero que aunque mi hipótesis pudiera ser correcta, concluida como verdadera, y fuera expuesta y razonada por las personas del grupo tropel, muy probablemente la gran mayoría de este grupo descalificaría la evidencia recurriendo dogmáticamente a la fe fundamentalista religiosa, o a teorías imposibles de contrastar objetiva y empíricamente.
Para terminar, voy a plantear la hipótesis de que sí que existe el Plan para la Cosmovisión Teológica Radical (PCTR) en EEUU. Mi opinión es que este plan, es al menos verosímil. Seguiré los 4 pasos del método hipotético-deductivo:
1) Descripción: Existe al menos un grupo paladín que está promoviendo activamente la recesión de la cosmovisión científica y la reactivación de la cosmovisión teológica radical en EEUU.
Cuantitativamente la Recesión de la Cosmovisión Científica (RCC), es decir, la disminución en el reconocimiento científico para estudiar los fenómenos naturales y sociales, es el término que define el alcanzar el 30% de votantes tropel. Con el 50% de estos votantes, lo defino como el estado de Crisis de la Cosmovisión Científica o neoteocrácia, y opino que puede considerarse como una masa crítica suficiente de no retorno a medio plazo.
2) Predicción: Actualmente la tasa de cosmovisión religiosa global en EEUU se estima en un 80% de la población; pero la tasa de tropel o fundamentalistas religiosos, como por ejemplo las sectas radicales, se estima según estudios sociológicos en un porcentaje algo superior al 20%. Si no se toman medidas preventivas de carácter educativo, podría llegar al grado RCC del 30% en esta década.
3) Explicación: La Recesión de la Cosmovisión Científica está siendo promovida en EEUU, porque el grupo paladín influye en su acrecentamiento debido a motivos de acumulación de poder. Este grupo elitista subyace a la necesidad de supervivencia social del modelo histórico dogmático.
Existen evidencias de intervenciones tácticas quizás relacionadas con la hipótesis, como por ejemplo, el documento secreto y desvelado últimamente denominado “la cuña” (The Wedge Document, del Discovery Institute, 1998), donde se explicitan las acciones a realizar para descreditar a toda costa la teoría evolucionista darwinista y promover el creacionismo religioso del diseño inteligente como teoría científica. Otra intervención táctica podría ser la de estimular el renacimiento de las creencias escolásticas en algunas universidades norteamericanas para captar e incorporar nuevos elementos tropel que sean susceptibles de influir en la sociedad.
Es plausible inferir que este tipo de intervenciones tácticas puedan estar subsumidas en el Plan para la Cosmovisión Teológica Radical (PCTR), diseñado probablemente hace algunas décadas.
4) Transformación del medio: Recuperar la cosmovisión teológica como ciencia moderna, al estilo del paradigma anterior al siglo XVII, de manera que todos los asuntos de la vida, naturales, sociales y científicos, tengan un componente inherentemente religioso.
Esta hipótesis puede verificarse de dos maneras:
a) Como verdadera, confirmando la existencia del Plan para la Cosmovisión Teológica Radical (PCTR) al igual que ha ocurrido con el documento “la cuña”.
b) Como aceptada, por silogismo estadístico, ampliando el número de premisas, es decir, de iniciativas tácticas en las que se encuentren evidencias de que están relacionadas con el PCTR.
El objetivo de este estudio es defender el actual paradigma epistemológico de separación entre ciencia y religión, porque son ámbitos diferentes, disjuntos y no complementarios.
Se hace necesario entonces, desenmascarar, denunciar, y dar a conocer a la sociedad, en nuestro caso la sociedad europea, cualquier atentado ya sea explícito o de forma encubierta, que vaya dirigido a destruir tal necesaria separación entre ciencia moderna y religión.
«La ciencia constituye un tipo de conocimiento particular sobre el mundo. En ciencia, las explicaciones quedan restringidas a aquello que puede inferirse a partir de datos comprobables, es decir, a resultados obtenidos mediante observaciones y experimentos que pueden ser reproducidos por otros científicos.
Cualquier cosa que pueda ser observada o medida, es susceptible de investigación científica. Las explicaciones que no pueden basarse en evidencia empírica, no forman parte de la ciencia».
(Academia Nacional de las Ciencias de EEUU en el veredicto contra la cientificidad del diseño inteligente. Dover 2005).
Arturo Gradolí
Octubre de 2011

