
Filosofando sobre política, una nueva ocurrencia: neodemocracia o neodictadura democrática.
Es un sistema democrático en el que gobierna un partido o coalición con tendencias autoritarias que ha llegado al poder mediante elecciones, pero que, una vez en él, utiliza las propias reglas de la democracia para mantenerse y reforzar su control.
Supongamos un partido neodemocrático, aquel cuyos dos objetivos estratégicos son: la instauración de su ideología autoritaria en una sociedad democrática y la pervivencia del partido en el poder a toda costa. La primera, cumpliendo con la legalidad vigente del propio sistema democrático, y la segunda, considerando la política como un fin en sí mismo y no como un medio para lograr el bienestar y el desarrollo individual y social.
El objetivo primordial del partido neodemocrático es, del total de ciudadanos con derecho a voto, conseguir un porcentaje de la población adulta de votantes cautivos incondicionales a los valores y creencias esenciales del partido (pongamos un 25%). Con este porcentaje más los indecisos puede alcanzarse la mayoría absoluta, o casi absoluta, en unas elecciones donde generalmente no votan todos los convocados a las urnas.
Habría al menos tres líneas maestras de acción en paralelo que conformarían un mecanismo de poder en tres capas: filosófica, psicológica y social.
En la filosófica cabrían cuatro estrategias básicas. La clave reside en que la realidad deja de ser descubierta y pasa a ser fabricada: el poder crea la verdad, relativismo interpretativo y desactivación de la racionalidad crítica.
- Crear y manipular sistemáticamente los hechos para imponer la verdad del partido, su verdad, tomando como referente la tesis de Foucault de que el poder crea y manipula la verdad, y la tesis de las interpretaciones múltiples de Nietzsche: no hay hechos reales, solo hay interpretaciones de los hechos.
- Atenuar las capacidades racionales de análisis y crítica mediante el discurso persuasivo sistemático y repetitivo. Así como la del razonamiento lógico mediante la anulación de la percepción del principio lógico de no contradicción utilizando discursos y mensajes deliberadamente contradictorios: verdaderos y falaces.
- Generar ideas profundas y abstractas para influir y guiar la atención y la voluntad de las personas. La creación de modelos o marcos de pensamiento se fundamenta en repetir ideas y creencias de manera sistemática. Se considera que las decisiones y deseos de los votantes suelen ser emocionales o impulsivos, en lugar de racionales, reflexivos o analíticos.
- Imponer la moral del partido, la obediencia incondicional a sus normas y fomentar la intolerancia activa a creencias no semejantes a la propia, es decir, imponer su ética de máximos o su ideal de felicidad.
En la psicológica, el sujeto político deja de ser racional y pasa a ser gestionado emocionalmente: manipulación emocional, desánimo y abstención, e identidad de grupo (sectarización). Tres estrategias:
- Promover el desánimo, la desmoralización y la resignación frente a su poder, ignorando constantemente las críticas, protestas, amenazas o sugerencias de grupos o personas que no apoyen al partido neodemocrático, aunque estas propuestas pudieran ser útiles o beneficiosas para sus intereses. Se refutarían en clave de ostentación de poder, o mediante razones, ya se argumenten lógicamente, ya sean mediante todo tipo de falacias, preferentemente las ad hominem.
- Fomentar el desencanto por la política para aumentar la abstención en las elecciones, buscando siempre la mejor táctica para lograr la máxima abstención que siempre les beneficia. De esta manera, con los votos cautivos asegurados a modo de gran secta política que tiene inculcado el sentido del deber de acudir a las urnas, pueden obtener la mayoría absoluta si logran una abstención relevante. Tácticamente, el mensaje falaz a la cautividad, perdón, a la sociedad, sería acudir masivamente a votar.
- Se debe fomentar la estrategia de pertenencia al grupo. Esto implica respaldar siempre, en primera instancia, cualquier acción o inacción de los miembros del partido, especialmente de los más relevantes y conocidos.
En la social se trata de establecer estrategias de alianzas instrumentales, control de instituciones, construcción de enemigos y profesionalización del poder con equipos multidisciplinares:
- Racionalidad instrumental: formar, atraer y ayudar a alianzas con organizaciones y personas que tengan influencia en los medios, finanzas, moral o poder, siempre que sea legal o en un área gris, y siempre que compartan creencias similares al partido a corto, medio o largo plazo y sean útiles estratégicamente.
- Estrategia de que la victoria electoral lo justifica todo: la masa se olvida fácilmente de las mentiras del pasado, tanto cercanas como lejanas, porque estas se purifican en el triunfo electoral, porque el éxito parece legitimar y limpiar la historia y los medios para conseguirlo.
- Desprestigiar sistemáticamente a los partidos políticos, organizaciones y personas no útiles a sus objetivos, los cuales deberán ser percibidos y tratados siempre y en cualquier circunstancia como enemigos a derrotar y aniquilar en sus creencias y convicciones políticas, económicas o morales.
- Situar a las personas y organizaciones afines al partido en todas las instancias de máximo poder, ya sea este el judicial, cultural, científico o de cualquier índole.
Para llevar a cabo los objetivos del partido neodemocrático será necesario disponer de un equipo multidisciplinar que diseñe, dirija y aplique las acciones operativas y tácticas. Estará formado, entre otros, por filósofos, psicólogos, sociólogos, neurocientíficos, antropólogos, especialistas en comunicaciones, marketing y política. Este equipo investigará, definirá y explicará de manera clara los valores y creencias necesarios para influir en las ideas y el imaginario colectivo de los votantes. Esto incluye entender los patrones de pensamiento inconsciente de las personas y determinar qué partido o partidos son considerados el enemigo a vencer. Se seguirá siempre la máxima de: «Al enemigo, ni agua». En caso de no encontrar enemigo, se ideará y construirá uno ad hoc real o ficticio, para mantener una confrontación que oscurezca la deliberación democrática. La confrontación permanente y sistemática de la neodictadura contra las fuerzas prodemocráticas debe ser un fin en si mismo.
Los miembros del equipo deberán estar comprometidos firmemente con los fines ideológicos del partido, el cual les proporcionará todos los medios tecnológicos necesarios para llevar a cabo los fines establecidos. Se podrá cooperar táctica y provisionalmente con aquellos de talante democrático, con el fin de debilitarlos o engullirlos. Las decisiones operativas y tácticas del equipo deberán ser siempre aceptadas y cumplidas por los cargos políticos del partido.
Otra noche seguiré desarrollando la cosa, pero advertiré que, si los partidos netamente democráticos no utilizan contramedidas firmes frente a los neodemocráticos, y además, no llegan a reconocer que son tratados como enemigos en lugar de como rivales políticos, entonces verán muy mermadas sus posibilidades de llegar a gobernar. Visto lo anterior, creo que convendría limitar las mayorías absolutas de un único partido en las instituciones legislativas.
(Como ampliación, recomiendo leer mi «Neuromentira en la política: neuropseudos» y la reflexión sobre «No hay hechos, hay interpretaciones»).
Bona nit, i bona sort.
22/09/2013



